Santander vende control de bienes raíces de Popular a Blackstone

En la madrugada del 7 de junio, Santander compró en cuestión de horas y por un solo euro simbólico el Banco Popular, al que el Banco Central Europeo (BCE) consideraba al borde de la quiebra.

En concreto, la Comisión Europea ha investigado la incidencia de la operación en los mercados nacionales y regionales de servicios bancarios minoristas y empresariales, de arrendamiento financiero, de factorización y de prestación de servicios de cajero automático, tanto en España como en Portugal.

La OCU busca conseguir la recuperación del dinero perdido a los afectados por la resolución de Popular, que implicó la amortización de todas las acciones de la entidad, así como una compensación por el "perjuicio sufrido".

La Comisión Europea anunció este martes que ha autorizado la adquisición de Banco Popular por parte de Santander al entender que no plantea problemas de competencia. El Ejecutivo comunitario aprobó la mañana siguiente el plan de resolución propuesto por la JUR, mediante el cual toda la actividad de Popular y sus filiales se traspasaron a Banco Santander.

En un comunicado, el Banco Santander explica que la sociedad citada estará participada mayoritariamente por Blackstone (51 %) y por el propio Banco Popular (49 %).

La venta de la participación en la cartera tendrá un impacto positivo en el capital CET1 fully loaded de 12 puntos básicos de Santander, dijo el banco. Su misión es organizar la quiebra ordenada de los bancos en dificultades de la zona euro, haciendo que la carga financiera recaiga en el sector bancario.

Está previsto que la operación, sujeta a las autorizaciones correspondientes y los ajustes habituales en este tipo de transacciones, se cierre en el primer trimestre de 2018.

Desde la adjudicación de Popular el pasado 7 de junio, una de las grandes prioridades de Santander era limpiar el lastre inmobiliario del banco.